domingo 8 de noviembre de 2009

El hombre que susurraba el lalaila



Esta es la historia de un hombre. Pero no la de uno cualquiera, sino de uno de esos que consagran su vida a una causa. Un hombre valiente y entregado a su suerte. Ya desde el nacimiento su destino estaba marcado, y lo estaba porque justamente en el paritorio contiguo, tenía lugar un fenómeno que admiraba a propios, extraños, médicos y enfermeras que transitaban el lugar. De hecho, un equipo de ufólogos se desplazó desde la base científica de Fort Laudaree (recordareís este nombre por ser uno de los lugares míticos desde donde se han emitido algunos especiales de cuarto milenio) para ser testigos en exclusiva del acontecimiento.

En ese frío día de diciembre del año 52, en una pequeña maternidad de una ciudad norteña, viene al mundo una niña. Una niña que venía de nalgas, y que presentaba un parto dificil. Dificil y que requirió de la ayuda de dos comadronas, tres médicos y cinco aguerridos marineros del puerto de Bermeo. Y estos fueron requeridos ya que lo primero que apareció junto a las nalgas fueros maromas de tamaño medio que a la postre resultaron ser unas trenzas enroscadas ambos lados de la cabeza simulando la esfinge de la Dama de Elche.

Gracias a este estupendo equipo de trabajo y tras certificar los ufólogos que no se trataba de ningún fenómento extraterrestre sino de una niña con abundantes atributos capilares, la niña pudo, al fin, descansar en la sala común de neonatos.

Y en ese lugar, en donde estaba situada la incubadora, al lado de la cual había una cesta de mimbre en la que las enormes trenzas estaban a la espera de que el peluquero de la maternidad (que había tenido que salir a pagar en canon de la sgae por su afición a cantar mientras cortaba el pelo)las dejara en un tamaño compatible con la ranita rosa de la niña, comenzó la magia...

En ese momento, un bebé regordete, con un cierto parecido a Jorge Cafrune (por la cantidad de pelo que poblaba su cabeza), giró la mirada y la vió. Y fue en ese preciso instante cuando se produjo el milagro: una notas y una frase vinieron a la cabeza de ese bebé al cruzar su mirada con la de la niña. Balbuceó, y de su boca se escuchó un sonido: la lalaila.

Poco podían sospechar en ese instante, que ese sonido les perseguiría el resto de sus vidas y que, daría un sentido a ese encuentro.

La infacia y la juventud de nuestros protagonistas que fueron bautizados con los nombres de Jorge y Estíbaliz, estuvo marcada por algunos momentos especiales. A ese primer la lalaila le siguieron varios miles más. Qué digo miles... millones... En el momento en que Jorge fue descubierto por una cadena de radio local cantando junto a Estíbaliz el tema que les catapultó a la fama y que llegó a ser top ten en el Reino Unido y nº 1 en USA llamado "Vacaciones en Getxo", su vida se transformó.
Mientras Jorge y Estíbaliz estaban de gira por la Capadocia turca, los directivos de esa pequeña cadena que se hizo con los derechos de la lalaila se reunieron y decidieron convertir a Jorge en el mejor especialista mundial en decir la lalaila. Esta reunión pasó a los anales de la historia tiempo después con el nombre de "el pacto de Barakaldo" y marcó el antes y el después en la carrera de ambos cantantes.

Al volver de la Capadocia, Jorge y Estíbaliz se dirigieron hacia los estudios de Radio Getxo que había sido en el mientrastanto absorbida (o absorta) por la MTV en una operación multimillonaria en la que el principal activo fueron nuestros queridos amigos, a hacer entrega a Iñaki Skilloso (Director general en funciones hasta que el Tommy Mottola viniera de Miami a hacerse cargo del puesto) de un bote de té de manzana, dos alfombras y una pipa de espuma de mar que le compraron en el Gran Bazar a una mujer española llamada Desideria que les contó una bonita historia sobre una pasión.
En ese momento, Iñaki les habló del proyecto: Jorge se entusiasmó con la idea y solo puso una condición: Estíbaliz iría con él allá donde fuera.

A partir de entonces, su vida fue un sindios. Dos master de la lalaila en Estados Unidos (uno en Yale con Dolly Parton de compañera y otro en Los Angeles en el que coincidió con Bob Dylan que a partir de entonces se convirtió en uno de sus mejores amigos y fue el padrino de los gemelos a los que bautizaron, en su honor, con los nombres de "Dust" e "In the wind"), uno en el Reino Unido en que tuvo de profesor de dicción al gran Engelbert Humperdick, y numerosos cursos por todo el mundo. En uno de ellos, realizado en Sudáfrica para profundizar sobre el la lalaila y los tambores tribales, fueron participantes activos en la resolución del apartheid, saliendo milagrosamente indemnes de la masacre de estudiantes de Soweto. Esto no pudo evitar, sin embargo, su paso por la cárcel en la que compartieron celda y rancho con Nelson Mandela y Steve Biko.

En este interin, Jorge llegó a tal grado de virtuosismo con el la lalaila que fue requerido para rodar en la India la segunda parte de "I am an indian and you are not" en la que no había la lalaila que no fuera cantado por Jorge. Tan famoso llegó a hacerse en India que se recuerda el famoso concierto de "Calcuta for Africa" que organizó Bob Geldorf y al que asistieron como invitados especiales la Madre Teresa, Lady Di y Dodi Al-Fayed en el que Jorge fue requerido para más de veinticinco bises de la lalaila y y que les convirtió en unos personajes muy queridos en el mundo asiático, llegandose incluso a tallar unas figuras en el templo de Kali con el cuerpo de Buda y el rostro de Jorge.

Como ocurre en algunas ocasiones, la sobredosis de fama les pasó factura. A su vuelta a Getxo, las multitudes se agolpaban a su paso, llegando incluso a descomponer una de las trenzas de Estíbaliz. En ese momento lo decidieron. Jorge cambió su nombre por el de Sergio y Estíbaliz se cortó las trenzas, optando por un peinado que posteriormente fue copiado por Michael Jackson, Boney M. y el 11888.

A partir de entonces, su vida fue más tranquila. En la sombra ya, y con un nuevo nombre artístico más discreto, Sergio (antes Jorge) y Estíbaliz se retiraron de toda la vida pública, se compraron un caserío apartado en el bosque de Urkiola y vivieron de los royalties de algunas canciones que se hicieron mundialmente famosas como "love me do", "samba lady", "lalala" y algunos temas de Camela, que se pueden encontrar actualmente dentro de del cd "canciones de gasolinera" en cualquier estación de servicio de Repsol, Campsa y Petronor.

En una entrevista reciente para el programa "vascos por el mundo", Sergio confesaba su nostalgia por aquellos días de gloria. Estíbaliz, ahora con el pelo a lo afro, le miraba arrebolada sin querer confesar el secreto. Un secreto que yo, amigo lector, conozco...
Sergio y Estíbaliz volverán en breve a la actualidad. No en vano, participarán, haciendo un cameo estelar, en la versión Bollywoodiense de CSI Bombay. Todos les esperamos con cariño, al fin y al cabo, nunca olvidaremos la dulzura con que Jorge cantaba el la lalaila...



miércoles 4 de noviembre de 2009

Enjoy the silence


Era una noche plenilunada, tranquila, relajante.
Una de esas noches en las que uno se reconcilia con el universo.
Era una noche silenciosa.
Y tan grande era el silencio que nada se escuchaba.
Nada, salvo el sonido de sus besos...

domingo 1 de noviembre de 2009

18 segundos

Hacía tiempo que un impacto visual no me ponía la piel de gallina...


18 segundos from Macgregor on Vimeo.



Jack, esta es Amy
Amy, este es Jack...

viernes 30 de octubre de 2009

Un buen día



Es curioso que una de las mejores cosas de viajar sea, paradójicamente, volver.
Después de una intensa semana en Burgos, la vuelta a mi casa, a mi colchón, a mi vida, ha sido absolutamente gratificante.
Y esta mañana, después de haber dormido de un tirón toda la noche, me levanto con ánimos para coger el coche e ir "de mandaos".

Así que comienzo con lo más prioritario: mi contractura muscular, esa que me ha hecho hasta ir al masajista del Burgos casi de urgencia... por ella me dirijo a la calle Ibiza tranquila y escuchando música.
Al aparcar, me quedo justo enfrente de una tienda de reparación de zapatos y decido pasar a ver si tienen algún par suelto de esos que son para la working girl....
No tienen, pero a cambio me compro unos de charol púrpura preciosos que no me pegarán con nada, como mis famosos botines verdes de Farroutx pero que harán que me sienta como Dorita chocándolos y haciendo estrellas y saltando por el camino de baldosas amarillas. Y eso es, sin duda, más importante que la combinación de colores.

Llego a Delfín, me sonríe y me dice que estoy guapisima de rubia. Recuerdo esa escena de la película Jonnny Guitar en la que este le decía a Joan Crawford la archiconocida frase: "Dime que me quieres aunque sea mentira" . Y pienso que, sea verdad o no, ya me gusta que me la digan.

Tras una hora de masaje y conversación, salgo como si me hubieran quitado tres kilos. Así que aprovecho este momento para dejar de un lado mi pereza e irme a la Boutique Nespresso (eso sí, haciéndo propósito de no dejarme influir por sugerencias cafetiles).

Llego a Velazquez y aparco en la puerta. En cinco minutos salgo con un surtido impresionante de café. Casi podría hacerle una suplencia al Nebraska. Así que decido volver a casa a tiempo para comer.

Al coger la desviación de mi casa, un inesperado atasco. Vaya, parece que la mañana se complica...
Abro la ventana y veo que han dejado solo un carril porque están segando el seto central.

Y allí, con una sierra eléctrica en la mano, estaba Él. Sí, Él. El chico del anuncio de la Coca Cola light. Y yo que pensaba que no existía!!!
Así que cuando paso a su lado, saco la cabeza por la ventanilla y le hago una seña con la mano. Sorprendido, se acerca un poco hacia mi coche para averiguar qué es lo que quiero. Cuando le tengo cerca le digo: "enhorabuena, el seto está quedando precioso. Mil gracias por tu trabajo" .

Él tarda en reaccionar un nanosegundo, pero inmediatamente me sonríe. Con tanta luz, que tengo que ponerme las gafas de sol.

El semáforo, de nuevo, se pone en verde y yo vuelvo a casa haciéndole el coro a los Planetas. Y pensando la suerte que tengo de haber tenido a los planetas, el sol y las estrellas en un mismo día...


domingo 18 de octubre de 2009

Donde el corazón te lleve



Hace ya varios años que leí la preciosa novela de Susanna Tamaro homónima del título de este post. Curiosamente, y a pesar de que es del año 94, yo la leí después. Recuerdo perfectamente cómo casé muchos de los mensajes de la novela con mi relación con mi madre, fallecida tiempo después de la publicación de la novela.
La abuela, una de las protagonistas de la novela, cuando intuye que su muerte esta próxima, escribe unas pocas cartas con la intención de hacer un diario: "¿Un testamento? No precisamente: más bien algo que te acompañe a lo largo de los años, algo que podrás leer cada vez que sientas la necesidad de tenerme a tu lado". Poco a poco, sin embargo, estas inocentes cartas sirven a la narradora para abrir su corazón y repasar los momentos más importantes y ocultos de su vida.

La abuela utiliza las cartas para poder avanzar a partir de ahora sin mentiras en la vida, tomando como único termómetro para juzgar sus momentos confusos la voz de la conciencia y los susurros del corazón.

El otro día, reflexionando sobre la idea de abandonar mi blog y no volver a escribir (los más cercanos conocen mis motivos) reflexioné sobre los motivos que me empujaron a comenzarlo.
Uno de ellos fue la debilidad de mi memoria. A pesar de que a veces es fantástico porque te permite ver la vida "de primeras" también te genera carencias emocionales. No quiero dejar de recordar situaciones, momentos y sentimientos que día a día me va trayendo la vida.
El otro fue el pertenecer a una familia sin ancianos. Salvo Mayte, nadie nos cuenta batallitas de nuestra infancia. Si además no documentamos los recuerdos, mal vamos...
El tercero es la necesidad de tener una via abierta con los que me quieren. Una vía libre en la que yo me sienta libre.

Y esos motivos siguen vigentes. Lo único que ha fallado es que en un momento determinado, mi sensación de libertad ha sido menor.

Quiero seguir sentiendome libre escribiendo mis vivencias en este blog. Las mías y como yo las veo. Durante mucho tiempo no me he sentido así. Con los años y la evolución personal cada vez lo soy más.

Y quiero, como la abuela de la protagonista de la novela de la Tamaro, repasar mi vida desde aquí. Relatar mi verdad, que no porque no sea la misma de otros pasa a ser mentira. Recoger sentimientos y emociones y comunicarme con el mundo. Y solo espero que todos los lectores de este blog sigan acompañándome a aquellos lugares donde el corazon me lleve...

lunes 12 de octubre de 2009

De Burgos y ataques agudos de melancolía



Después de la experiencia de Carmen del pasado viernes, tardando algo así como mil horas y media en llegar a Coruña y con la previsión de la DGT de quitar un carril de la carretera de Burgos para dárselo a mis queridos paisanos que vuelven de puente, decido venirme a la bonita ciudad castellana después de comer. Quizá así me evite el gran atasco.

Sobre las seis llego a destino y localizo el hotel. La primera impresión es mala. Un olor a refrito me da la bienvenida. El olor y las plantas de plástico de recepción...Definitivamente no se parece en nada a lo que aparece en su web. La verdad es que creo que ha sido mala idea que el hotel lo eligiera el cliente...

Llego a la habitación y no mejora. Luz escasa, muebles castellanos baqueteados y ventanas a un patio... si voy a estar aquí medio mes, creo que va a ser mejor hablar con ellos y pedirles una habitación de las que aparecen en su web... si es que existen.

La habitación y la falta de luz me hacen animarme a salir a dar un paseo. Al menos el hotel está céntrico, a escasos cien metros del paseo del Espolón, así que cojo mi cámara y me voy.
Según salgo a la calle me doy cuenta que Burgos no es Madrid. Y que eso de ir de manga corta lo mismo no va con este entorno. Pero me da pereza subir y decido que tampoco hace tanto frío. De camino paso por delante de una churreria. Llena de gente tomando chocolate caliente y churros... qué ganas tiene la peña de que llegue el invierno...

He de confesar que con lo viajada que soy yo, no conocía Burgos. Bueno, salvo la visita de hace un par de semanas cuando vinimos a la entrevista con el cliente.
Y la verdad es que la primera impresión es buena.

Yo siempre digo que los madrileños somos paletos. Sobre todo los que no tenemos pueblo, como es mi caso. Porque acabamos pensando que todo es como Madrid. Y no. Hay otros mundos que estan en este. Y este es muy diferente a mi Madrid.

Por el paseo del Espolón hay todo un mundo.
Veo una castañera con una cola como la del Coppelia, unos niños jugando con un balón, parejas paseando de la mano, madres, hijos, abuelas de cabello níveo y tez rosada, hombres con corte de pelo a navaja, teba marrón y pantalón chino, mujeres recién salidas de la peluquería con abriguitos de entretiempo y tacones imposibles, curas con sotana, niñas con vestidos de nidodeabeja... y de repente me tengo que parar porque es como si se hubiese detenido el tiempo. Veo las galerías Simeón y recuerdo que también existían en Madrid y que hace siglos que desaparecieron. Y me siento como en un viaje en el tiempo.
Miro y veo como los vecinos se saludan, se cuentan sus cosas y siguen su paseo...hasta el siguiente conocido, relajados, tranquilos, felices...

Me pongo a mirar el escaparate de una zapatería infantil en el que hay una maqueta de un tren (como la de la juguetería de la calle Narvaez). Me hipnotiza el movimiento de este y de repente me veo con seis años y coletas, agarrada de la mano de mi madre en la calle Fuencarral, decididas a entrar a comprar mis odiados Gorila (en realidad ella más decidida que yo...). Y por un instante que soy incapaz de controlar siento una congoja en el pecho y cómo se me llenan los ojos de lágrimas y soy presa de un ataque agudo de melancolía, provocado por esa ausencia de paseo agarrada del brazo de mi madre, hablando de lo divino y lo humano, riendo o viendo escaparates.

De repente, y como si fuese un brote, lo siento. La ausencia, el dolor, la nostalgia.
Y como lo único que puedo hacer es recordarla, me compro un helado de cucurucho en una heladería italiana con un dueño clónico de Geppetto, me acomodo en uno de los bancos mientras la siento a mi lado y, con ella, me dedico, un ratito, a ver pasar la vida...

domingo 11 de octubre de 2009

Bella sin alma



El viernes fuí al estreno de Ágora.
Como es una gran superproducción y lo merece, elegimos un cine grandísimo, con una pantalla espectacular, versión digital y unos asientos que ya los quisieran en un bussiness interoceánico.
Ya de por sí he de decir que el género "de romanos" no es mi favorito, pero considero a Amenabar un excelente director y confieso que tanto "Tesis" como "Los otros" fueron películas que me encantaron por sus guiones, su ritmo y sus actores.
Creo que estos fueron tres de los motivos por los cuales la nueva película no me gustó.

Estéticamente me parece preciosa, con esas visiones del google earth de Alejandría, con esa dirección de extras magnífica, con algunos planos realmente brillantes (el juego de invertir la cámara en la biblioteca es muy especial) pero que para mí falla en un punto clave: el argumento.

Un argumento basado en la intolerancia religiosa en la que los cristianos van de negro riguroso, clónicos de los talibanes y en la historia de fondo de Hipatia, una astrónoma preocupada en filosofar sobre el movimiento de los planetas. Tan preocupada estaba por el tema que no le afecta nada de lo que pase a su alrededor.
La historia de las luchas religiosas, repetitiva (al segundo conflicto el espectador ya sabe que estan peleaos y no hace falta mostrar más), la de la astrónoma sosa (a pesar de que en sus momentos filosóficos aparecen algunas de las escenas más bonitas de toda la película), y la de la relación entre los dos (sososhastadecirbasta) hombres y ella, absolutamente neutra. Al argumento le falla lo que le sobra en algunas otras películas del director: enjundia, peso, desarrollo...

Pero si hay algo que le falta a Ágora es emoción. Los maravillosos planos cenitales nos dicen que el director, al menos en su subconsciente, ha visto la historia desde arriba, con distancia, sin entrar.

No se observan emociones en la cara de los protagonistas (aunque lloren), no hay nada que implique al espectador con la historia, todo se ve de lejos... como si la racionalidad de Amenabar le hubiera ganado la partida al sentimiento.

No sé lo que debe ser ver esta película en casa, sin sala maravillosa, en la tele de la cocina un domingo después de comer. Ni lo sé ni lo voy a descubrir. Si hay algo que odie en el mundo es la falta de emociones y la racionalidad llevada al extremo, por muy bella que sea. Bella, pero sin alma...

sábado 3 de octubre de 2009

Añorar


¿Cómo es posible, piensa él, añorar a una mujer a la que mantuvo a distancia para no añorarla cuando se fuera??

miércoles 30 de septiembre de 2009

Septiembre

Qué tal si terminamos Septiembre bailando??



My thoughts are with you
Holding hands with your heart to see you
Only blue talk and love,
Remember how we knew love was here to stay

Now December found the love that we shared in September.
Only blue talk and love,
Remember the true love we share today

Ba de ya - say do you remember
Ba de ya - dancing in September
Ba de ya - never was a cloudy day

jueves 24 de septiembre de 2009

Ganas de Otoño


Si pudiera elegir una estación del año en que vivir, sin duda viviría en un eterno verano. Me gusta el calor, el sol, la sensación del agua fresca acariciando la piel en la piscina, la horchata, el que oscurezca tarde, las blusas vaporosas, las menorquinas, los helados de cucurucho, las vacaciones, las canciones con estribillo pegadizo... todo lo que se asocia al verano.

Sin embargo y por desgracia (o quizá no) no podemos parar las estaciones. Tras el verano viene, inevitablemente el otoño. Y el otoño, cuando ejerce de tal, es maravilloso... la lástima es que suele dejar paso al invierno con mucha rapidez.

Es por eso por lo que cuando llegué de Estados Unidos y ví Madrid empapelado con unos carteles en los que El Corte Inglés decía que tenía Ganas de Otoño no pude evitar odiar a los creativos de esos grandes almacenes porque me iban a amargar los últimos días de mi estación favorita.

Estos días, en el paseo matinal que doy con Begoña, hemos disfrutado de un sol aún veraniego o, al menos, así lo hemos querido sentir nosotras, empeñadas en continuar con nuestros pantalones cortos, nuestras camisetas de tirantes y nuestra capa de bronceador para mantener el dorado veraniego. E incluso hemos pasado calor en algunos momentos.

Sin embargo, es una realidad irrebatible el hecho de que el sol no calienta tanto como hace un mes y la luz se vuelve dorada mucho antes. Ayer por la tarde, en el coche, hubo un momento en que, sin querer, me dejé llevar por esa calidez suave y esa sensación tan dulce del otoño.

Puede que fuese porque escuchaba una canción igual de dulce que este sol de septiembre que calienta sin quemar, que besa sin presionar o porque a pesar de negármelo una y mil veces quizá yo también tenga ganas de otoño.....



September morn
We danced until the night became a brand new day
Two lovers playing scenes from some romantic play
September morning still can make me feel this way

miércoles 23 de septiembre de 2009

¿Sabías que...?

jueves 17 de septiembre de 2009

Vamos de excursión


Esta mañana, temprano temprano y después de una noche casi en vela (probablemente causada por el convencimiento de que me iba a dormir, o quizá por la coca cola, o el vino, o los bailes) me recoge Isabel en la puerta de casa. Nuestro destino: Burgos.

Tardamos más de una hora en llegarnos a Alcobendas y, a partir de ahí, nuestro horario se descuadra. Ni yendo en el coche con Fernando Alonso de piloto y llegando a Burgos sin puntos estariamos ni de cerca a la hora prevista para nuestra reunión. Así que decidimos relajarnos e incluso perdernos con alegría por los polígonos industriales cercanos.

Llegamos hechas un mar de disculpas a nuestra reunión, que resulta ser mucho mejor de lo que teníamos previsto. Sin prepararlo, actuamos de poli bueno y poli malo (en un momento determinado, Isabel me llama "Mary Poppins", así que podeís imaginar mi rol) y salimos casi a las tres con objetivos claros y fechas fijadas... prueba superada!!

Así que Isabel decide invitarme a comer en "Olmedo" un cordero asado con ensalada como para pedir en matrimonio al cocinero que aún estoy digiriendo...
Un paseito por Burgos... ¡qué bonito! y una vuelta en coche acompañadas de lluvia torrencial y las canciones de Mocedades.

Dos horas más tarde llegamos a casa habiendo hablado de trabajo, del tiempo, las vacaciones, el cordero y los mejores lugares para comerlo, la familia, las hermanas, la lectura, las relaciones, la inutilidad de la memoria, los hombres, los clientes, el lenguaje asertivo, los viajes en autobús, Connecticut, la crisis, los mejores libros, los radares, Aute, el Puerto de Santa María, los colegios femeninos, las películas más divertidas, el skype, el cine japonés, Isabel Coixet, la informática, el liderazgo en las organizaciones, los directores de recursos humanos reconvertidos, la trilogía Millenium y Olof Palme, la franquicia, la importancia de la lluvia para el campo, el aprendizaje del inglés, Mocedades y Roberto Carlos, la afición por la lectura, Marina D'or, las bandas de música, Irlanda, Nueva York y su metro, las teles de plasma y los discos duros multimedia (entre otros temas)

Y cuando, agotada, me siento en casa pienso en la cantidad de gente que es capaz de hacer un un viaje de dos horas y pico sin intercambiar palabra. Y en lo divertido que es lo contrario. Y en lo enriquecedor que es. De verdad.

jueves 10 de septiembre de 2009

Andar



No me propongo destino,
No quito puestos a nadie,
Porque mi puesto es el aire,
Como el olor del buen vino

Sabiendo que nunca es tarde,
Mi pie siempre en el estribo,
Y cada paso que piso,
Un paso menos que da
r,
El caso es andar,
El caso es andar.




(Para Martita)

martes 8 de septiembre de 2009

Song-a-day

María dice que existe una canción para cada día.

Esta es mi canción para el día de hoy...



De cuando estuve loco aún conservo
el carné de majara en la cartera...

Buen martes, amigos

jueves 3 de septiembre de 2009

Tapa la lata y otros inventos



Hace muchos, muchos años (yo era pequeña) leía tebeos. Realmente no sé si existen ahora (de hecho ahora se llaman comics pero no es lo mismo...). Ni siquiera sé si tendría sentido que existieran. Pero lo cierto es que a mi me encantaba cuando mi madre me llevaba a un kiosko pequeñito (tan pequeño que no sé cómo podía caber el kioskero) de la Plaza Luca de Tena el que, agarrados con una pinza de una cuerda de colgar la ropa, se contaban varias revistas infantiles con historietas de personajes como Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Doña Urraca, Rompetechos (con quien tanto me he llegado a identificar en mi vida...) o la 13 Rue del Percebe... un ramillete de personajes que hacían mi domingo estupendo.

Bien. Pues uno de estas revistas infantiles se llamaba TBO. Y en ella había una sección denominada "los grandes inventos del TBO" en el que se presentaban todo tipo de inventos inservibles, llamativos y estrafalarios. No parecía que fuesen a tener mucho tirón comercial pero a veces uno pensaba que sería interesantisimo contar con sandías cuadradas (invento que, por cierto, se llevó a cabo...)

Bueno, pues mi hermana Marta es digna seguidora del profesor Franz de Copenhague y de vez en cuando, inventa.

Sus top ten de inventos son el policía ético (ese que es un paisano que te regaña porque tiras la colilla del cigarro al suelo y no le puedes protestar), el banco de tiempo en el que mediante trueque puedes conseguir productos o servicios y el tapa la lata.

El tapa la lata es consecuencia de un trauma infantil familiar que tuvimos cuando eramos pequeñas y nuestra madrina nos contó que un amigo había bebido en una lata en la que había una avispa. La avispa le había picado en la garganta y le habia provocado un shock anafiláctico con consecuencias mortales.

Desde entonces, mi hermana Marta que es muy espabilada empezó a pensar cómo solventar esta situación. Y se le ocurrió la idea del tapa lal ata. Un aparatito para cubrir el orificio de la lata e impedir que entraran avispas. Y tan contenta se quedó que se lo contaba a todo el mundo.

Tanto lo contó que yo creo que alguien le copió la idea. Y es por eso por lo que yo me disgusté muchísimo cuando en el Stop and Shop de New Britain, entre los accesorios de cocina, ví el invento de mi hermana. Increible.

Desde luego, está claro que a pesar de Teddy Bautista, el copyright no se respeta...